la historia de miriam suarez

 

 

Hija del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez y abogada de profesión, en 1988 se casó con el economista Fernando Romero, con quien tuvo dos hijos, Alejandra y Fernando. A los veintinueve años, con una hija de tres y un embarazo de cinco meses, le diagnosticaron un cáncer de mama con metástasis de hígado, pulmón y cerebro; decidió posponer el tratamiento hasta después del nacimiento de su hijo. Tres meses fue el pronóstico inicial al que consiguió ir arañando segundos de vida gracias a una tenaz lucha que ha durado once años y que plasmó en un libro personal e íntimo: «Diagnóstico: cáncer. Mi lucha por la vida». Unas páginas que veían la luz sólo un año antes de recibir otro de los más duros golpes de su vida: la muerte de su madre, por la misma enfermedad.

«Tengo ganas de luchar porque tengo dieciocho mil motivos para vivir, mis padres, mis hijos, mi marido, una familia estupenda (...) Sé que me puedo morir, pero el tiempo que transcurra hasta entonces quiero vivirlo lo mejor posible». Una batalla que libró hasta Marzo del 2004, a los 41 años, como consecuencia de una carcinomatosis meníngea. Una batalla que, a pesar de todo, no puede darse por perdida, porque ella nunca dejó que lo fuera: «Mi vida no es el cáncer, es otra cosa».

De fuertes convicciones religiosas, incluso a ella le asaltaron las dudas. Su «enfado con Dios» se recrudeció a raíz de que a su madre le diagnosticaran un cáncer de mama en 1994 que acabó con su vida a la edad de 66 años. «No era tanto por lo mío como por lo de ella, porque no hay derecho a que nos toque la lotería dos veces. Una monja, mi tutora de toda la vida, solía decirme: "Es que vosotros sois los elegidos, sois los que estáis más cerca”. Yo replicaba: "¿Y no podía habernos elegido para otra cosa?" Siempre había tenido mi fe, pero ahora tengo más: porque a mí me dieron 18 días y los médicos decían que no tenía remedio, y a la vista está que si se lucha y te ayudan desde arriba, se consigue».