marcelino se pone las pilas

En el seminario se dedica al estudio a marchas forzadas. Durante las vacaciones llena sus días con un apretado horario. Como sacerdote, encuentra un hueco en medio de su abrumadora labor pastoral para repasar la Teología.

 

En 1817 adapta la casita que había comprado en La Valla. En 1819 se traslada él mismo a vivir con sus discípulos y comparte con ellos el trabajo manual, les ayuda en su trabajo intelectual y, además, atiende a sus deberes de coadjutor.

 

El Hermitage venía a ser una clara manifestación de este espíritu de trabajo: Construyó la casa, y en ella vivió trabajando intensamente. Y al levantar la casa construyó una familia.

 

Idea: El cofre de los sueños (II)

 

Marcelino no se conforma sólo con soñar, con tener grandes ideas…Él se pone las pilas y ¡manos a la obra! se lanza a cumplirlos con ilusión y trabajo.

 

¿Y nuestros sueños? ¿Os acordáis del cofre de los sueños?

 

El profesor devuelve a cada niño la hoja que escribió la semana anterior. Les invita a que lo lean y a que evalúen si durante esta semana «se han puesto las pilas». Animamos a los que van por buen camino y hacemos caer en la cuenta de la necesidad de espabilar a aquellos que no.

 

Más... Se puede invitar a ponerse nuevos compromisos y marcar nuevas fechas de evaluación: a fin de mes, en la primera entrega de notas, o cuando el profesor vea conveniente.