flores de papel

Una madre le pregunta a su hijo, mientras vuelven a casa en el autobús, qué es lo que ha aprendido hoy en el colegio.

El hijo le cuenta que hoy hicieron un juego. El juego consistía en hacer flores de papel con folios de colores. “Nos separaron en grupos” le dice, “a mi grupo nos mandaban repetir las flores todo el rato porque decían que las hacíamos mal”.

La madre le recuerda que es importante la paciencia, y esmerarse en el trabajo aunque fuera un juego. “Ya” le contesta su hijo “pero es que los demás grupos tenían tijeras y más material que nosotros”.

La madre le mira extrañada y continúa escuchando. “Después de un rato” continúa su hijo “recogieron todas las flores, y a los grupos que las habían hecho mejor les dieron un montón de caramelos, y como las nuestras estaban mal no nos dieron ninguno. Entonces nosotros nos enfadamos porque no era justo”.

La madre le comenta que es lógico que se enfadaran y le pregunta, un poco enfadada ella también, si el juego terminó así. “No, al final nos lo explicaron todo, es que era un juego para que nos diésemos cuenta de cómo está distribuido el dinero en el mundo”.

“¿Y te gustó el juego?” le pregunta la madre. “Sí, al final repartimos los caramelos entre todos y estuvimos hablando, ¿sabes mamá que hay suficientes alimentos en el mundo para todos lo que pasa es que están mal repartidos?”