las hormigas que mueven montañas

Un pobre insecto es una hormiga sola; no tiene ningún valor.

Un granito de arena es para ella una montaña, pero en compañía no la detiene nada. Sabe que, igual que muchas gotas forman mares, muchas hormigas llegan a formar una gran comunidad.

Mas si ella sola afronta la fatiga, entonces sí que sólo es una hormiga. Pero dos hormigas son un ejemplo de solidaridad.

Por mucho apretar, no podrían empujar, pero si, al llamar a sus compañeras, se dan maña, mueven la montaña.

Esas dos hormigas con otras dos hormigas, son el principio de una sociedad. Energía y coraje, ¡recordad este mensaje!

Si vamos unidas no hay quien nos pueda. Seremos muchas si vamos juntas.

Ocho hormiguitas avanzan y levantan a otras hormigas que llaman a otras tantas hormigas que prestarán ayuda a muchas que vienen y nada las detiene.

Poco a poco aumentan y marchan en hilera, trabajan juntas, colaboran todas; llevan su granito de arena cada una y, al final, entre todas, mueven toda la montaña.